Ves cosas y dices ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no? (Bernard Shaw)

sábado, 7 de julio de 2012

 "El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es" Jorge Bucay


"Nadie se cruza en tu camino por casualidad y tú no entras en la vida de nadie sin ninguna razón" solían decir. Yo me lo creía siempre porque apoyaba ese argumento en mis experiencias pasadas, de las cuales siempre había sacado, a veces visto desde la distancia, más cosas positivas que negativas.
En muchas ocasiones pensaba en algo injusto que me había pasado con una amiga y me decía a mi misma que esa regla no servía, que únicamente percibía dolor y sufrimiento a la vez que vergüenza por dar todo y sentirme en cierto modo "defraudada". Cuando pasaba el tiempo me sentía feliz por no ser yo la que decepcionaba a los demás, por confiar en ellos hasta que me demostraran lo contrario. Y era entonces cuando me daba cuenta de que de esa experiencia había aprendido considerablemente.

No obstante, ahora es uno de esos momentos en los que me pregunto, no si no ha servido de nada conocer a esa persona... sino... "¿Habrá entrado en mi vida únicamente para esto cuando parecía que iba a tener que quedarse?"
Y no es que me parezca poco, es que me sabe a poco...

Es bastante difícil asumir que tienes que desviar del rumbo de tu vida a una persona por no hacerle daño cuando sabes que ni esa persona ni tú queréis alejaros de lo que teneís. Ese es punto débil, desordenado, sucio, incómodo y plagado de miedos y desconfianzas en el que no dejas de cuestionarte si estás haciendo lo correcto y lo mires desde donde lo mires parece que puedes hacerlo mejor, pero cuando coges fuerzas para hacerlo...vuelve a tornarse inestable y los miedos te acosan hasta arrancarte las lágrimas sin tu consentimiento. Entonces empiezas a pensar de qué manera algo tan agradable, sincero y que te completaba tanto ha dado la vuelta para producirte justo el efecto contrario... y tu sola te respondes diciendo que lo que te causa ese estado es el hecho de distanciarte de ello. Y te quedas con una pregunta en el aire cuya respuesta te resulta dolorosa por la incertidumbre de sus respuestas: "¿Por qué lo permites?"

"¿Por qué se supone que así es mejor?", "¿Por qué te sientes tan mal al intentar hacerlo de otra manera?" y las respuestas no aparecen, y la mente se bloquea a la par que la respiración se hace más pesada y los ojos se humedecen de pura impotencia.

La decisión está tomada y hay que seguir un camino... la indecisión es lo que más daña. Yo haré hoy lo que crea que debo de hacer... y quien sabe... tal vez mañana...vea que apredimos mucho más de lo que pretendíamos aprender.