Ves cosas y dices ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no? (Bernard Shaw)

domingo, 29 de agosto de 2010

El mapa




Es como generar un mapa. Cuanto más tierra exploras, más orgulloso te sientes de tu obra cartógrafa, más grande es su dibujo, más aumenta su utilidad y necesidad hasta que llega un punto en el que sin ella seríamos demasiado frágiles y nos resultaría muy fácil perder el norte.

Resulta cada vez más mágico y entretenido, hasta llegar al punto de querer emplear todo nuestro tiempo por su causa. Cada vez aumenta el ansia de conocer esos lugares, de ampliar el mapa y descubrir un terreno sin fin en el cual la curiosidad atrapa todos nuestros sentidos dejándonos sin hambre, sin sueño, sin frío, ni calor, sin dolor... Tan solo la vista es capaz de sobrevivir para poder seguir descubriendo más y más. La vista que comunica mi interior con los floridos campos y los escarpados acantilados del extravagante y misterioso terreno que no quiere dejar de crecer. Amor


Preconsciente



Mi mente hoy parece vacía. Me siento a escribir sin ideas o reflexiones y le permito a mis dedos que hoy sean los únicos protagonistas. No se de dónde salen estas palabras. No se dónde estarán escondidas. No puedo sentirlas, solo... van naciendo a medida que mis manos presionan las teclas de mi diminuto teclado.

Releo lo que escribo y me convence, pero no soy yo. No soy conscinte de serlo al menos.
Empiezo a confiar cada vez más en Freud, el gracioso (y en mi opinión un tanto loco) psicólogo considerado como padre del psicoanálisis, que creía en el inconsciente (dichosos Ello, Yo y Superyo, no debí aprenderme tan bien esa lección).
Pero no, esto es MI PRECONSCIENTE. Jaja, me río... Se nota que estudio psicología.

Bienvenido preconsciente. Aun no te conozco, pero algo me dice que poco a poco te iré comprendiendo mejor... Eso me gusta.
A menudo me da miedo la sensación que me acecha desde mi interior y me repite que no me conozco a mi misma, que no comprendo muchas de mis acciones y, como consecuencia, actitudes. Quisiera abandonarte sensación. Quisiera no tener que encontrarme nunca más contigo. Me gustaría ser dueña de todo mi ser y comprender bien cada parte de él.

Sonrío nerviosa. Ahora la loca parezco yo, pero no estoy loca...

estoy VIVA




viernes, 27 de agosto de 2010

Un mar

En la inmensidad del mar...


Es una hermosa y despejada mañana de Abril. Estoy sola en casa y es temprano. Bostezo. Hoy me siento extrañamente serena.

Me acerco a la cocina y me preparo mi café matinal (siempre descafeinado). Una, dos, tres cucharadas. Mis ojos sonríen, mmm… ¡que dulce estará!

Aun llevo el camisón puesto. Es temprano, muy temprano. Vuelvo a bostezar.

Mientras me termino el café decido que la playa será un buen lugar para sentarme y disfrutar de una alegre vista.

Una vez elegido mi destino, hago rápidamente las tareas rutinarias y me pongo de camino. Estoy alegre. Mis pies me llevan solos. No me hace falta pensar que camino trazar, así que aprovecho para cantar.

La brisa acaricia mis cabellos y juguetea con mis dedos provocándome una gran sensación de libertad. Alzo la cabeza como si quisiera volar. Siento el sol sobre mi piel y su calor me envuelve para contrarrestar la humedad del ambiente. Ya estoy cerca, se huele en el aire… Sal.

Acelero el paso. Siempre me ha encantado el mar.

Llego junto con mi canción a un suelo blando, delicado y templado. Los minúsculos granitos de arena se esconden en cada milímetro de mi piel.

Me aproximo a una roca. Desde ella se puede observar la claridad del agua y la gracilidad de sus olas rompiendo contra la escollera. Cierro los ojos y sonrío. La siento, siento la belleza. Mis párpados descansan durante algunos minutos. Les ordeno que se abran y en mis ojos se refleja el horizonte, la inmensidad del mar.

¡Qué cosas tan maravillosas tenemos!

De repente me siento extraña. Un cosquilleo invade mi interior. La adrenalina ha vuelto a hacer de las suyas. Me gustaría saber que pensamiento ha ido a despertarla. Vuelvo hacía atrás con mi mente y trato de recordar en momento en el que ha cambiado mi estado de paz. ¡Ah sí! ¡Ha sido el mar! El mar y su inmensidad. Trato de imaginarme en él y me siento pequeña, muy pequeña. La sensación me impide pensar. Me muevo incómoda sobre la roca. Respiro hondo… Si, vuelvo a sentirlo… es él, su olor… Me tranquilizo. Vuelvo a mirar esa gran obra de arte de colores cambiantes y mirando al cielo doy las gracias. Gracias por regalarnos todas estas cosas que muchas veces no sabemos apreciar. Gracias por permitirnos tener cosas que ni siquiera aun podemos asimilar. Gracias por mandarnos señales de que no nos abandonarás.


"Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano." Arthur Clarke


miércoles, 25 de agosto de 2010

Sombras




Si miramos nuestras sombras veremos que todos somos iguales.


Jamás logré entender cuál era la diferencia entre un persona que tiene la piel de un color o de otro, que pertenece a una cultura u otra... No creo que pueda entender nunca las excusas de quienes imaginan tales diferencias y se permiten discriminar o rechazar a otra PERSONA por el mero de hecho de no ser como ellos.
En este mundo todos pertenecemos a la especie HUMANA. Todos somos, en ese aspecto, iguales.

Lo precioso es que al mismo tiempo, todo somos diferentes. Cada cual cree más en una cultura, una religión, tiene un estatus...y dentro de todo eso, le ofrece una credibilidad distinta del resto de personas que coinciden en tener las mismas características. Algunos les dan más importancia a los estudios, otros a la familia, otros a sus compañeros... y la variabilidad aumenta exponencialmente de manera que TODOS somos iguales, pero diferentes.


"Trata de no considerar inteligentes sólo a quienes piensan como tú" Hugo Ojetti

(Sonrío)